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Aunque es difícil cambiar las rutinas de cepillado, hay veces en las que no queda otro remedio, por el bien de nuestros dientes y encías. Es común cometer numerosos errores, tanto por el movimiento del cepillo como por los tiempos de cepillado. Como siempre hacemos todo lo posible para cuidar tu higiene oral en A Coruña, hemos recopilado los cinco hábitos más frecuentes entre los pacientes que desconocían cómo cepillarse de forma correcta. ¡Atento!

Exceso de fuerza y presión durante el cepillado dental

Un exceso de fuerza puede generar el efecto contrario al deseado. En vez de una limpieza profunda, se dañará el esmalte dental y las encías, lo que incluso puede llegar a provocar una ligera retracción del tejido gingival. Por este motivo, es preferible un cepillado con presión suave, prestando atención a cada pieza dental y evitando irritar el tejido blando.

Emplear un cepillo distinto al necesario

Este es el error más cometido por más de la mitad de la población. Y es que, muchas veces, cuando se compra un cepillo, no nos fijamos en el tipo de dureza que tienen sus filamentos: suaves, medio, duros, para encías sensibles, etc. Elegir de forma correcta es muy importante, ya que puede provocar una inflamación de las encías o, por el contrario, no conseguir una buena limpieza. Ante la duda, el cepillo de dureza media suele ser el más recomendado en casi todos los casos.

Del mismo modo, es importante que el cepillo se encuentre en perfecto estado. Cada 3 meses o antes, si está en mal estado, se recomienda reemplazarlo por un nuevo.

Cepillarse de forma incorrecta

Normalmente se tiende a realizar movimientos de un lado al otro de la dentición, tanto en vertical como en horizontal. Realizando este movimiento genérico, se corre el riesgo de mantener partes sin limpiar, sobre todo las traseras. En cambio, si se realizan movimientos circulares empezando desde las encías hasta el diente, ¡todo cambia! También es importante la posición del cepillo. Si lo colocas en un ángulo de 45º respecto al diente, es decir, mirando las cerdas hacia la encía, también estarás limpiando esta zona intermedia.

Un consejo: nunca humedezcas el cepillo ni el dentífrico con agua. Una vez se aplique puedes utilizarlo directamente. El motivo es que cualquier producto dental mezclado con agua puede perder parte de sus propiedades activas y generar una excesiva espuma.

Emplear menos de 2 minutos por cada cepillado dental

El tiempo mínimo siempre debería ser de dos minutos, repitiendo el proceso por dos veces o tres al día después de cada comida importante. Menos tiempo generaría una acumulación prolongada de restos, sobre todo, entre los espacios interdentales.

No cepillarse cuando es necesario

Por ejemplo, de noche muchas personas suelen descuidar este acto sin saber que las bacterias generadas junto a los restos acumulados podrían aumentar el riesgo de padecer caries en un corto plazo de tiempo. Si tuvieses que priorizar un cepillado, que sea siempre el nocturno.

Así mismo, tras consumir alimentos ácidos o azucarados, es recomendable esperar 20 minutos para que la saliva ejerza su labor neutralizadora y así evitar que se provoque una degradación del esmalte.

Recuerda que siempre estás a tiempo de introducir pequeños cambios en tu rutina diaria. Y, si necesitas la ayuda de nuestros expertos en salud oral en A Coruña, ¡contacta con nosotros!